Trabajamos mucho y queremos compartir nuestras experiencias
domingo, 5 de junio de 2016
El significado de ser docente:
¿Por qué querés/quisiste ser maestra? Esta es una pregunta que me han hecho ya no sé cuántas veces… Y no siempre la respuesta suele conformar a todos. A veces les resulta difícil entender cómo una persona puede decidir tener a cargo la responsabilidad de formar pequeñas personitas, hacerlas vivir momentos que sólo suceden dentro del ámbito escolar, cómo hacer para que aprendan a leer y escribir, formarlos en valores, especialmente en la actualidad donde existe una cierta distorsión y donde muchas veces ser “piola” y trasgredir las reglas parece ser el camino que da mejores frutos; prestarles el oído cuando tienen problemas o cuándo tienen que contar algo que los hace felices, y así podría seguir un rato largo enumerando cuestiones que rodean el ser docente. Pero la respuesta siempre va acompañada de una mirada iluminada, de palabras cargadas de orgullo, cuando hablo de la magia que se siente cuando los chicos comienzan a escribir, a leer, a usar estas maravillosas herramientas o dones para escribirte cartitas acompañadas de dibujitos, cuando reconocen las letras, los números, cuando descubren las regularidades del sistema de numeración, cuando empiezan a operar, cuando aprenden y pueden aplicar estos conocimientos, cuando descubre cosas nuevas sobre el mundo que los rodea, cuando empiezan a tener respuestas para cosas cotidianas o completamente desconocidas, cuando prestan atención ante la lectura de algún cuento o historia, cuando lo practicado para el acto sale bien, cuando se emocionan o se alegran si las familias vinieron a verlos o a participar de alguna actividad, cuando nuestro corazón se parte ante la llegada del último día de séptimo grado y sabemos que la vida los llevará a otra etapa muy importante para ellos, pero al mismo tiempo nos duele saber que ya no los veremos más en el patio de la escuela, cuando nos visitan egresados y los vemos enormes, más adultos, etc. Por suerte esta lista es interminable y sólo los que tenemos la vocación y la sentimos hasta en los huesos, podemos enumerar todo esto con un nudo en la garganta y lágrimas en los ojos mientras innumerables imágenes escolares cruzan por nuestra mente.
¿Qué sueño? Sueño que cada día de mi vida esta llama que alimenta mi alma docente brille más, se intensifique y me permita dejar huellas en mis alumnos.
viernes, 5 de diciembre de 2014
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